viernes, 31 de julio de 2015

"La oración de Jabes"

¿Qué es la oración? La Oración es conversación, hablar con el Dios infinito, personal y triuno. (Tres en uno).  Oración es comunión.  La oración es el método de gracia por el cual se nos proporciona lo que necesitamos.  Vamos a hablar de una oración muy especial.  Tan poderosa que cambió el destino para siempre de una persona.  Este es el caso de Jabes.

Texto: 1 Crónicas 4: 9-10

¿Qué significa la palabra ilustre?  Según el diccionario de la lengua española podemos encontrar, tres definiciones de ILUSTRE.  De distinguido origen, personaje célebre, insigne.  Ante los ojos de nuestro amado Padre Celestial él fue diferente que sus hermanos, Jabes decidió marcar la diferencia.  Jabes no se puso a lamentar, quejarse, a sentir commiseración a decir pobre de mí.  Él oró de acuerdo a la voluntad de Dios, buscó la bendición y no se resignó al dolor.  Esta oración capturó el corazón de Dios y fue completamente respondida.  Para entender más acerca de esta historia, es necesario comenzar por el significado del nombre de Jabes.  Al momento de dar a luz, su madre, a causa de tanto sufrimiento, decidió llamarlo "dolor", "lamento".  (El que sufre, sufriente).  Esto era muy común en el Antiguo Testamento.  Donde los padres definían el destino de sus hijos a través del nombre.  Sobre Jabes pesaba esta maldición.


¿A quién de ustedes le gustaría llamarse así? 

Romanos 10:13 "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo."  Jabes actuó en fe creyendo que Dios era poderoso para promoverlo a una posición superior.  Jabes comprendió que tenía que depender de Dios.

Muchas veces tomamos decisiones en base a nuestras emociones.  Que los sentimientos, no guíen tu fe, sino al revés.  Jabes había sido marcado por el dolor.  Sin embargo, no dejó que esto sellara su destino. Él se determinó a confiar en el amor sobrenatural de Dios y clamó por un cambio profundo en su vida.  La familia de Jabes, linaje sanguíneo de alabanza.  El comienzo del Capítulo 4 del Libro de Crónicas, habla de la familia de Judá.  Esta tribu, cuando Israel se enfrentaba en alguna guerra, era la primera en ir a la batalla.

Judá significa: "Alabanza".  Es decir, para entrar a lo nuevo, para poseer la tierra, es necesario alabar primeramente a Dios.  Es necesario llevar la adoración por delante para luego ver la victoria en cualquier situación que nos toque atravesar.  Si anhelas salir del dolor y entrar a lo nuevo, en lugar de ver el error en otros, no caigas en la crítica y el juicio.  Comienza a exaltarlo a él, entrégate en adoración.  Dale gracias a Dios en todo tiempo, no mirando tan solo los problemas, sino lo que Él puede hacer con ellos.  Él tiene un plan eterno que ha diseñado para ti.  Aunque a veces las batallas parezcan invencibles, comienza levantando tus brazos y alabando a tu Creador.  Este es uno de los secretos para caminar con Dios en avivamiento y victoria constante.  Jabes puso la alabanza por delante y luego comenzó a orar y a buscar a Dios.  Esto fue el resultado de un corazón completamente entregado al Señor y una incansable búsqueda por salir de su lamento.  Veamos entonces lo detalles de su oración:

Bendición. Comenzó diciendo: "Si me dieras bendición". Aquí Jabes no estaba pidiendo, sino que estaba clamando por un cambio en su vida y su destino.  El quería un hasta aquí, un rompimiento con la maldición constante que vivía.  Debemos levantarnos cada mañana anhelando la bendición y provisión divina.  Nuestro Señor es quién es capaz de transformarnos plenamente.  Dios quiere liberarte, sanarte y bendecirte, solo tienes que desearlo con todo tu corazón y clamar por ello con fe, determinación, firmeza y entrega.

Territorio.  Luego añadió: "y ensancharas mi territorio".  Jabes le dijo al Señor que extendiera lo que era él mismo y también lo que tenía.  Él no estaba pidiendo demasiado, sino que estaba con expectativa anhelando la prolongación de sus límites naturales, el reconocía sus insuficiencias y clamaba por ser arropado por la suficiencia de la provisión de Dios.  El todo lo puede y nosotros sin él nada podemos.  El pidió el crecimiento de la gracia y favor de Dios para extender sus dones, talentos, bienes y posesiones.  Un crecimiento en su nivel de influencia que es igual a liderazgo.

La mano abierta.  Luego continua diciendo: "Y si tu mano estuviera conmigo".  La mano, en esta porción del hebreo, significa "mano abierta", haciendo alusión a una mano dispuesta a dar.  No estamos sirviendo a un Dios avaro, que se guarda la bendición, sino absolutamente todo lo contrario.  En la mano de Dios, hay provisión, hay libertad, hay unción y milagros.  Clama y confía, para que aún en la necesidad, la mano abierta de tu Padre Celestial te brinde su provisión sobreabundante.

Protección.  Finaliza la oración diciendo: "Y me libraras del mal para que no me dañe".  Jabes quería dejar el pasado atrás.  Estaba pidiéndole al Señor que lo librara del dolor que lo ataba desde su nacimiento.  Anhelaba ser libre del  pecado, del lamento, de lo que dañara su presente y futuro.  De igual manera, debemos buscar ser libres del orgullo, del mal carácter, envidia, contienda, de la vanagloria, de la murmuración y de la religiosidad.  Jabes quería limpiar su vida de todo lo que lo apartara de Dios.

Jabes no mató ningún gigante, ni venció solo en ninguna batalla; no era un músico experto, ni un gran sacerdote.  Solo dispuso completamente su corazón y clamó por un milagro en su vida.  Entendió que la fuente de su bendición provenía solamente del amor de Dios.  Y su oración fue contestada.  En lugar de rendirse a su destino, en lugar de culpar y odiar a quienes debieran haberle ayudado, en lugar de buscar salir adelante por su cuenta, él clamó con todo su ser a Dios por un cambio.  Hoy es tu tiempo de buscar tu destino en Dios.  Si alguién te ha marcado con las palabras o has sentido que tu vida está llena de dolor y lamento, es tiempo de clamar por un milagro.  Es hora de levantar la mirada y orar, agradece, alaba, adora sabiendo que la bendición será derramada sobre ti.  Dios le concedió a Jabes su petición: Sus fronteras se ampliaron; su vida fue limpia.  Nuestro Señor anhela hacer lo mismo por ti.  ¿Puedes creeer que Dios si te bendecirá?

"Señor Jesucristo"

Señor, Tú eres mi fuerza;  
¡Yo te amo!
Tú eres mi protector,
Mi lugar de refugio,
Mi libertador, mi Dios,
La roca que me protege,
Mi escudo, el poder que me salva, 
Mi más alto escondite.  
Tú, señor, eres digno de alabanza. 
Cuando te llamo, me salvas de mis enemigos.

"Deseas tu ser Sano"

Amigo (a), que lees este corto mensaje te hago una interrogante: ¿Deseas tú ser sano?.  Y esto surge de una de las tantas preguntas pronunciadas por Nuestro Señor Jesucristo y en esta oportunidad fue a un hombre que narra la Biblia en el Evangelio de (San Juan 5:1-9), cuando dice: "Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén, y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.  En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.  Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tiviese.  Y había allí un hombre que hacia 38 años que estaba enfermo.  Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.  Jesús le dijo:  "Levantate toma tu lecho y anda.  Y al instante aquel hombre fue sanado y tomo su lecho y anduvo..."

Si te das cuenta, este hombre habría sufrido 38 años. Había experimentado la frustración prolongada al no ser sanado mientras con esperanza acudía repetida veces a Dios.  Pero al fin llegó la sanidad, se debió en gran parte al largo sufrimiento de ese hombre que Jesús tuvo compasión de él y decidió ayudarlo.  Amado (a), quizás estes pasando por momentos muy difíciles en tu vida, ya sea por alguna enfermedad cualquiera que sea, quiero que sepas que nunca debes abandonar la esperanza de que pronto pudiera llegar el momento que Dios obre directamente en favor del que acude a él. La Biblia la cual es la Palabra de Dios, dice: "Es pues, la fe la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve".  "Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan". (Hebreos 11:1-6).

"Si puedes creer, al que cree todo le es posible". (Marcos 9:23).

Por eso el Señor Jesucristo manifiesta diciendo: ¿Esta alguno enfermo?. Él te dice que vengas a él en un acto de fe no dudando.  "Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados".  (Santiago 5:15). 

Recuerda siempre que todo sucede según su voluntad y que más importante es que sean perdonados tus pecados que el obrar tu sanidad.  Si eres sanado (a) no olvides darle la Gloria a Dios, pues él es quien se la merece.