Reconozco que soy pecador y me arrepiento. Te pido perdón por todo mis pecados, límpiame con tu sangre. Hoy abro mi corazón y mi mente para recibirte y confesarte con mi boca como único Dios, Salvador y Señor. Hoy me entrego a ti, y te entrego mis angustias, mis problemas, mis necesidades, mis miedos, mis oídos, mis rencores y mis planes. Inscribe ni nombre en el libro de la vida. Cumple en mí tu propósito, yo quiero ser tu siervo, tu hijo; enséñame el camino, la verdad y la vida que eres Tú. Amén.