Texto
Proverbios 13:3 y Proverbios 6:2
¿Qué es maldecir? Es decir
MAL, hablar mal de alguien o de nosotros mismos. En
este sentido tenemos que tener muchísimo cuidado con lo que decimos, en
el hogar es donde se originan las más grandes bendiciones o
maldiciones que pesan sobre la vida de una persona.
¿Podemos estar auto maldiciéndonos sin
darnos cuenta? Debemos ser muy
cuidadosos con lo que hablamos de NOSOTROS MISMOS. Todo lo que establecemos
sobre nuestras vidas lo recibiremos, todo lo que decimos lo recibiremos, todo
lo que anunciamos lo veremos acontecer.
Si usted declara que:
-Nunca le alcanzara el sueldo,
así será.
-Voy a volverme loco/a, así será.
-Voy a volverme loco/a, así será.
-Nunca se va a curar de su enfermedad,
así será.
-Nadie me tiene en cuenta, así
será.
-Ninguno de mis hijos me ama, así será.
-Ninguno de mis hijos me ama, así será.
Por estas palabras, sin darse cuenta trae sobre sí la auto maldición.
Esto expone el cuidado que debemos tener de las palabras que hablamos acerca de
nosotros. Las palabras: son como el
bumerang que viene volando hacia atrás para regresar al que la ha hablado sea
bueno o malo.
Texto Mateo 12:36-37 Jesús nos da una advertencia solemne acerca
del peligro de las palabras habladas descuidadamente. A menudo, cuando una persona dice algo necio
o negativo acerca de sí mismo, se excusa diciendo: "No estaba hablando en
serio". Las palabras de este tipo
que no fueron habladas en serio, Jesús nos advierte del efecto de ellas. El enemigo no desaprovecha la oportunidad.
Es muy interesante que en los hogares donde abundan las palabras
sucias, las groserías, maldiciones, griterías, maledicencias, también abundan
LAS ENFERMEDADES y LA POBREZA.
Veamos un ejemplo trágico de una maldición auto-impuesta en:
Texto Mateo
27:20-26 Contra su buen juicio, Pilato
consciente soltar a un asesino, Barrabás, y sentenciar a Jesús la muerte en su
lugar. Para librarse de este acto, él se lava las manos delante de la
muchedumbre y dice: "Soy inocente
de la sangre de este hombre justo".
La muchedumbre respondió: "Su sangre sea sobre nosotros y sobre
nuestros hijos."
Estas palabras
combinaron dos formas de maldición: una maldición auto-impuesta y una maldición
sobre sus descendientes. La historia
confirma que ambas maldiciones les alcanzaron. En no menos de una generación, el ejército de
Roma destruyo Jerusalén, dio muerte y vendió como esclavos a toda la población.
Desde aquel tiempo, por XX siglos, tuvo el sufrimiento por la maldición
auto-impuesta. Cuando Dios llamó a Abraham, él puso una maldición sobre los
que maldijeron a él o a sus hijos. Dios lo hizo para proteger a Abraham. Dios
pudo proteger a Israel contra las maldiciones pronunciadas por otros, pero
hubo una maldición del cual El no pudiera protegerlas. Dios no pudo con las maldiciones que pronunciaron ellos sobre sí
mismos.
Lo mismo se aplica hoy a los cristianos, quienes han llegado a ser
herederos de la Bendición de Abraham por el nuevo pacto iniciado por
Jesús. Incluido en las provisiones del
pacto es el derecho de invocar la protección de Dios contra las maldiciones que
proceden de fuentes externas. Dios no puede proveer protección para las
maldiciones que los Cristianos pronuncian o auto imponen sobre sí mismos.
Por hablar palabras negativas de la células, familias, iglesia, ministerio,
coordinación, país y aun en sí mismos, nos separamos de las bendiciones de Dios
y nos exponen a las maldiciones, que son como un lazo..
Las palabras habladas por cada uno, sobre sí mismos, determinaran su
destino.
Texto Números 14:28 Los que dijeron que no podían entrar en la tierra,
no entraron.
Texto Números 13:30 Josué y Caleb determinaron su destino por su
confesión: Ellos si entraron en su bendición, porque creyeron y lo declararon.
Aquí les daremos una lista de palabras mal dichas que nos pueden estar
atando: identifique para que renuncie.
"Estoy volviéndome loco".
"No puedo aguantar más esta situación".
"Este territorio es duro, muy duro".
"Esto de la visión es muy difícil".
"Esto de la visión es muy difícil".
"Los virus, yo los agarro
".
"Yo sabía que habría problemas adelante..."
"Yo sabía que habría problemas adelante..."
"Yo creo que nunca voy a concebir".
"Mi familia no quiere nada con el Señor".
"Mi familia no quiere nada con el Señor".
"Sabía que mi se iba a ir con otra mujer".
" Peleamos como perro y gato".
" Peleamos como perro y gato".
"No gano lo bastante para diezmar".
"Yo no tengo tiempo para ir a la célula".
"Yo no tengo tiempo para ir a la célula".
"Esto siempre pasa conmigo una y otra vez".
"Yo no sirvo para esto".
"Yo no sirvo para esto".
"En la iglesia nadie me toma en cuenta".
"Siempre que gano alguien se me va".
"Siempre que gano alguien se me va".
"Yo un líder, ja ja ja.. Eso es un cuento chino".
"A mí me cuesta orar".
"A mí me cuesta orar".
"La Célula siempre se me cae, la veo seca".
"La gente no quiere compromiso".
"La gente no quiere compromiso".
"Este año no me voy a multiplicar" "No se discipular,
no me gusta consolidar"
La gente usa este tipo de lenguaje inconsciente está invitando a
espíritus malos para tomar control de su vida y la de las personas de alrededor.
El tipo del espíritu que responde a la maldición es determinado por el lenguaje
usado.
Texto Proverbios 12:18 Piense
y respóndase:
¿Cuántos problemas nos podríamos haber
ahorrado y aun nos podemos evitar si aprendemos a hablar con sabiduría y
prudencia?
¿Cómo rompemos las maldiciones impuestas? Para ser librados de la
trampa de una mala confesión. Hay tres pasos sucesivos: Arrepentir - Revocar -
Reemplazar. Primero, debemos reconocer que hemos hecho una declaración
equivocada y arrepentirnos. Segundo, debemos revocarla, esto quiere decir, que
debemos cancelar y/o desecharla. Tercero, debemos reemplazar la declaración o
confesión con la correcta. Estos tres pasos tomados en fe puede librarnos de
la trampa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario