miércoles, 12 de agosto de 2015

Responsabilidad del creyente

Responsabilidad del creyente
Por: Helmut Schatte
(Puerto La Cruz, Venezuela)


 Este artículo está inspirado en el "Manifiesto del Congreso Misionero de Asigeo" (Asociación de Iglesias Evangélicas de Oriente), llevado a efecto en Caripe, Estado Monagas (Venezuela) en julio de 2015.

El mundo enfrenta cambios drásticos en leyes que tocan valores morales; por ejemplo, el matrimonio entre personas del mismo sexo, su derecho posterior a adoptar hijos, al uso libre de drogas alucinógenas, el aborto, etc., lo que posteriormente desatará toda una catarata de exigencias de "derechos"; por ejemplo, de los aficionados a la pedofilia, la brujería o cualquier otra práctica hoy vetada. Quienes declaramos seguir a Cristo no podemos permanecer callados.

La política es una actividad inevitable consustancial para que una sociedad humana civilizada pueda funcionar en paz y armonía, compuesta por hombres imperfectos sujetos a todo tipo de tentaciones, muy en especial entre las que se presentan en posiciones de poder, sean estas económicas, políticas o de la fuerza de las armas, donde cada cristiano debe cumplir con sus deberes ciudadanos (Romanos 13:14), pero sin olvidar lo establecido en (Hechos 5:29): "Es preciso obedecer primero a Dios que a los hombres".

Históricamente se ha intentado infructuosamente delinear ideologías para regular las actividades de gobierno, en su organización, en busca de paz, justicia, orden y bienestar humano. Hoy estamos llegando al límite del ámbito humano para entrar en territorio abiertamente contrapuesto a la jurisdicción establecida por el Dios Creador.

Algunas de las recomendaciones del evento: Exhorta a los creyentes que deseen incursionar en política a prepararse con esmero, tanto en conocimientos técnicos como en los valores cristianos implicados, ya que dicha actividad, por su complejidad, trascendencia y responsabilidad en su ejercicio, involucra valores absolutos del comportamiento personal.

Exhorta a los pastores y líderes de la Iglesia a respetar su papel de atalayas para preservar la pureza doctrinal, enmarcado dentro de las Escrituras en el ejercicio político; a no usar el púlpito para el proselitismo político, a mantener la conducta cristiana siempre alejadas de transacciones de interés personal, ni mediante pactos, prebendas o cualquier acuerdo político que pretenda justificar el establecimiento de políticas supuestas a construir "aquí y ahora" el Reino de  Dios.


Por último, se convoca a todo el pueblo de Dios en Venezuela a mantener un ruego constante ante Dios, por sabiduría para nuestras autoridades civiles, gubernamentales, militares, familiares y eclesiales y por la paz en Venezuela.  En tanto esperamos el retorno glorioso de Jesucristo, nuestro bendito Señor y Salvador.  Cristiano clandestino, obsecuente y cobarde, lo que gana es el infierno.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario