miércoles, 12 de agosto de 2015

El Camino de Salvación

El Camino de Salvación

¿Dónde tiene que ir el hombre por perdón? ¿Dónde se consigue perdón? Existe un camino tanto seguro como sencillo que ahora quiero mostrar. Ese camino es simplemente aceptar al Señor Jesucristo como su Salvador. Es depositar su alma, con todos sus pecados, sin reserva sobre Cristo; dejar completamente de confiar en sus propias obras o acciones, tanto por una parte como otro, y descansar en ninguna otra obra, sino en la obra de Cristo; ninguna otra justicia, sino en la justicia de Cristo; ningún otro mérito, sino en el mérito de Cristo, como su fundamento de esperanza. Tome este camino y será un alma perdonada. Dice Pedro: "Todos los profetas dan testimonio de él (Cristo), y de que todo aquel que cree en él recibirá perdón de pecados por su nombre" (Hechos 10:43). Pablo dice en Antioquía: "Por lo tanto, hermanos, sea conocido de vosotros que por medio de él se os anuncia el perdón de pecados. Y:.. en él es justificado todo aquel que cree." (Hechos 13:38). A los Colosenses. Pablo escribe sobre Cristo: "en quién tenemos redención, el perdón de los pecados." (Colosenses 1:14). El Señor Jesucristo, con gran amor y compasión, ha hecho una plena y completa satisfacción para el pecado al sufrir la muerte en una cruz en nuestro lugar.

Allí se ofreció a sí mismo como un sacrificio por nosotros y permitió que la ira de Dios, la cual nosotros merecíamos, cayera sobre su propia cabeza. Él se dio a sí mismo como nuestro substituto; sufrió y murió por nuestros pecados. – el justo por los injustos, el inocente por los culpables -para podernos librar de la maldición de la ley quebrantada y proveernos un perdón completo a todos los que estamos dispuestos a recibirlo. Y al hacer esto, como dice Isaías, Él llevó nuestros pecados; como lo dice Juan el Bautista. Él quitó el pecado del mundo; como lo dice Pablo, Él ha purificado nuestros pecados: y como lo dice Daniel, Él terminó con la trasgresión, y acabó con el pecado. Y ahora Dios el Padre ha puesto su sello en el Señor Jesucristo y le ha designado para ser un Príncipe y un Salvador, para dar remisión de los pecados a todo aquel que la quiera. Las llaves de la muerte y del infierno están en sus manos. El dominio de la puerta del cielo esta sobre su hombro. Él mismo es la puerta y todo aquel que entra por Él será salvo.

En resumen, Cristo ha alcanzado un perdón completo, si tan solo estamos dispuestos a recibirlo. Él ha hecho todo, pagado todo, sufrido todo lo necesario para reconciliarnos con Dios. Él ha provisto un manto de justicia para vestirnos. Ha abierto una fuente aguas vivas para limpiarnos. Él ha quitado toda barrera entre nosotros y Dios el Padre, todo obstáculo en el camino e hizo una senda por donde los impíos pueden regresar.  Todo está listo y el pecador sólo tiene que creer y ser salvo, comer y satisfacerse, pedir y recibir, purificarse y ser limpio.  Y le fe, o la mera confianza en el Señor Jesucristo, es lo único que se requiere para que usted y yo podamos ser perdonados. Todo lo que Dios nos pide es que lleguemos por la fe a Jesús como pecadores con nuestros pecados; creamos en Él; descansemos en Él, y dejando cualquier otra esperanza, nos apeguemos solamente a Él. Con sólo hacer esto, cualquier hombre será salvo. Sus iniquidades serán completamente, perdonadas y sus transgresiones serán totalmente quitadas.

¿Quién, entre los lectores de este documento, desea ser salvo por Cristo y aún no es salvo en este momento'? Le pido venir: venga a Cristo sin demora. Aunque haya sido un gran pecador. VENGA; aunque se haya opuesto durante' mucho tiempo a las advertencias, consejos, sermones, VENGA; aunque haya pecado contra (entendimiento y conocimiento, contra el consejo de un padre y las lágrimas de una madre. VENGA; aunque se haya arrojado en cada exceso de maldad y haya vívido sin un día de reposo y sin oración, aun así. VENGA.

La puerta no está cerrada, la fuente aún está abierta. Jesucristo le invita.  Es suficiente que se sienta fatigado y cargado, y desee ser salvo. ¡VENGA, VENGA A CRISTO SIN DEMORA!

Venga a Él por fe, y derrame su corazón delante de ÉL en oración.  Cuéntele toda la historia de su vida y pídale recibirle.  Clame a ÉL como el ladrón arrepentido, cuando le vio en la cruz.  Dígale: “¡Señor, sálvame también a mí! ¡Señor, acuérdate de mí! ¡VENGA, VENGA A CRISTO!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”  (Juan 3:16)

Y sucederá que todo aquel que invoque el  nombre del Señor será salvo.  (Hechos 2:21)

El espíritu y la esposa dicen: “¡Ven!”  El que oye diga: “¡Ven!”  El que tiene sed, venga.  El que quiere, tome del agua de vida gratuitamente”.  (Apocalipsis 22:17).

Por tanto, a todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.  Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos”.  (Mateo 10:32-33).


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