miércoles, 12 de agosto de 2015

"Nacimiento y vida de Jesús"

Bajo un marco de presiones extranjeras dirigidas contra toda Judea, y en un ambiente de dominación romana, no era extraño que desearan que se viera cumplida la promesa mesiánica. Por eso, muchos querían ver en Jesús a un salvador guerrero y revolucionario que los liberara de tantos sufrimientos. Sin embargo, todos conocemos la frase de Jesús que indica "mi reino no es de este mundo".

Los ortodoxos judíos vieron en Él a un loco extravagante que humillaba la sapiencia de aquellos que querían aferrarse al sentido literal de lo escrito por Moisés y los profetas, no queriendo reconocer que entre ellos estaba el más grande de todos los profetas de Israel.

Que el Espíritu divino se encarnaría, estaba anunciado de forma velada en varios pasajes de la Biblia, si lo sabemos identificara través de la gematría o valor numérico de las letras/números hebreas. De manera que la palabra hebrea "Mesías" (Meshiah) y la frase "el Mesías vendrá", es idéntica a una del libro de Éxodo que dice " .... Y Shilo vendrá".

Incluso el nombre hebreo del báculo de Moisés (Nachash) tiene el mismo valor numérico que las dos anteriores. Las tres, en una adición teosófica valen 358, número que al reducirse se convierte en 7, que en el sentido ontológico de los números significa "simiente". Por tanto, el báculo, el Mesías y Shilo se refieren a la encarnación del Espíritu Santo.

También si observamos el nombre hebreo de Dios YHVH y el nombre de Jesús en hebreo YHShVH, vemos que es el mismo tetragranmatón más la adición de la letra hebrea shin que como ya hemos indicado anteriormente simboliza el fuego primordial.

Jesús en hebreo significa el Dios que salva, de ahí viene la expresión de que Jesús es el Salvador. También es la simiente del cristianismo, ambos, Jesús y simiente nacen en la era del Segundo Templo. En el año 30 D.C. entra en Jerusalem Jehoshuah ben Yosef. Para unos un revolucionario que liberaría a Israel de la dominación romana. Para otros un profeta que visiona una nueva destrucción del Templo y de la ciudad de Jerusalem.

Este hecho hace que a partir de este momento Jerusalem no sea sólo Santa para los judíos sino también para los cristianos, de modo que la "aliah" o peregrinación, no será sólo cosa hebrea. Más adelante, recordando su nacimiento, en Navidad, oiremos en las iglesias cristianas cánticos que dicen: "Navidad, navidad, ha nacido el Rey de Israel", que integra a todos los cristianos al viejo concepto de que Israel somos toda la humanidad.

Quizás ahora podamos presumir cual fue la causa de que el nacimiento del Mesías esté relacionado con los tres magos de oriente, y el por qué de los presentes que traen éstos al recién nacido. Místicamente, el incienso y la mirra están relacionados con la idea de reintegración, lo que quiere decir que el Mesías es el Rey que tiene la potestad de unir al cielo y la tierra. Se dice que el incienso es el perfume de Dios. Efectivamente, las enseñanzas de Jesús. su vida y él mismo como ejemplo vivo. es un puente de unión entre el exilio en el que nos encontramos y el Padre de todas las criaturas. Pero no serviremos a la idea de Reintegración como observadores, sino convirtiéndonos, a través del trabajo y la dedicación, en Caballeros del Santo Sepulcro para salvaguardar en nuestros días sus enseñanzas ocultas.

Él dijo en más de una ocasión que no venía a eliminar la Ley de Moisés, sino a confirmarla. De ello podemos extraer la idea de que podemos dedicamos a un cristianismo esotérico, tal como nos lo enseña San Juan, su discípulo amado, sin desdeñar las antiguas enseñanzas de Moisés, porque todo ello servirá de planos que guíen la construcción del simbólico Templo de Salomón, en el que para alcanzar el Devir, hay que cruzar el embate potente de las columnas de oposición. ¡Ojalá que podamos conseguir la consciencia de Unidad!, para ello, no hay que dejar de observar la Jerusalem celeste, aunque en la Jerusalem terrestre aún continúe la lucha contra el dragón.


Bibliografía:

  1. El Próximo Oriente Asiático; los Imperios Mesopotámicos. Israel. Garelli y Nikiprowetzky. Ed. Nueva Clío.
  2. Biblia de Jerusalén Desclee de Brouwer. 1975. Bilbao.
  3. El Zohar. Versión de Leon Dujovne. Editorial Sigal.
  4. El Sepher Yetzirah.. Aryeh Kaplan. Ed. Mirach, S. L. Madrid.
  5. La Cábala y su Simbolismo. Gershom Scholem. Siglo XXI editores.
  6. Dicción.. Español Hebreo y vicev. Arié Comey y Dov Yardén. Ed Achiasaf Ltda.. Tel-Aviv.
  7. Israel, Profecía y Realidad, Amos Carmel Massada. I EM.
  8. Guía de Descarriados. Maimónides. Editorial Barath.

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