Estimados lectores, quisiera a través de este escrito
que podamos mirar al pasado y traer a memoria el acontecimiento que dividió la
historia en un antes y un después; es a saber la crucifixión de Jesucristo el
hijo de Dios. El Apóstol Pablo le
escribió a los cristianos de Corintios y les recuerda que cuando él fue a
predicarles el evangelio, no se propuso saber nada de ellos, sino a Jesucristo y
a este crucificado, (1a
Corintios 2:2), y el profeta Zacarías había anunciado la muerte de Cristo
en los siguientes términos: “y miraran
a mí, a quien traspasaron" (Zacarías 12:10). Es
mirando a Jesucristo crucificado que podemos aprender la causa y propósito de
su muerte.
1.- Al mirar a Jesucristo crucificado aprendemos lo horrible
del pecado pues la única manera que había de poder quitar los pecados de la
presencia de Dios, era con la muerte de su hijo, el pecado no se puede limpiar
o quitar con obras humanas por buenas que sean o por prácticas religiosas, el
hombre no puede salvarse a sí mismo, ni arrancar de su ser el pecado, era
necesario que el hijo de Dios muriera en nuestro lugar. ¡Qué horrible y maligno
es el pecado que produjo la muerte del hijo de Dios l Cristo murió por nuestros
pecados.
2.- Lo inflexible de la justicia divina, el pecador
tenía que ser castigado, sin embargo Dios envió a su hijo inocente, puro y sin
mancha a morir en nuestro lugar, y aunque era su hijo no lo eximio del
sufrimiento, del dolor, del castigo, del maltrato, i él no lo merecía! Pero la santa
justicia divina demandaba castigo al pecado, ¡Oh amigo sí Dios no escatimó a su
hijo!, si lo entregó a una muerte tan cruel siendo su hijo, a ti mucho menos te
perdonará sino te arrepientes de tus pecados.
3.- Y lo último que podemos aprender cuando miramos a
Jesucristo crucificado, es el gran amor de DIOS para contigo, "De tal manera amo Dios al mundo,
que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se
pierda, mas tenga vida eterna". (San Juan 3: 16).
Dios te ama y no quiere que te pierdas en el
infierno; por eso envió a su hijo a sufrir y morir en nuestro lugar.
No lo olvides, fue por nuestros
pecados que murió Jesucristo, si la
Justicia divina no lo libró de la muerte en la cruz tampoco a
ti te perdonará iNo desprecies el amor de Dios para ti! Arrepiéntete de tus pecados, laméntate que
Cristo tuvo que morir por nosotros y confiésale como Señor y Salvador.
Dios te
bendiga y te Salve.

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